El 15 de diciembre de 2011, en la versión online del diario El Público, leí un artículo, titulado El teatro se indigna, que se hacía eco de la queja de varias compañías de teatro que llevaban meses sin cobrar sus contratos con diversos ayuntamientos. Al final del artículo, el espacio dedicado a la opinión de los lectores, se llenó de comentarios (140), la gran mayoría cargados de un odio devastador hacia el artista en general y al de teatro en particular, mostrando una virulencia y un desprecio dolorosos.
El 27 de enero de 2012 en la sala Pradillo, tomando una cerveza antes de entrar a ver una pieza de Mónica Valenciano, Mar López, bailarina y coreógrafa, me contó que ahora limpiaba casas. No era la primera vez que un artista me contaba lo mismo, hace unos años en la feria Estampa, una pintora compañera de stand, también empezó a hacerlo para pagarse la enmarcación y el transporte de los cuadros.

En algún trayecto en tren Aranjuez-Madrid, estas dos imágenes, la de Mar limpiando en soledad, muy concentrada, desplazándose como la bailarina que no puede dejar de ser y aquellas frases de odio hacia el artista, se mezclaron. Sobre ellas unas palabras de Tarkovsky del libro Esculpir en el tiempo:
“El artista es un vasallo que tiene que pagar los diezmos por el don que le ha sido concedido casi como un milagro.”

Parece que el artista está solo. Paga sus diezmos.

  • ficha:

    • Título original: el diezmo • Duración: Monocanal 6’, instalación 90’ • Año de producción:2012/13 • Formato de vídeo: hdv • Formato:16:9 • Color Intérprete: Mar López Producción: Raquel Samaniego Agradecimientos: María Ordás

  • histórico:

    Vídeo mostrado en Videomix La Casa Encendida (Madrid) y Jornadas de apertura del Teatro Pradillo (Madrid),

  • Reseñas:
    Susana Blas, sobre la obra, en la Radio Encendida
  • Video
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