Pequeño homenaje a la directora Chantal Akerman, explorando el dibujo como documento, como huella de archivo de la experiencia de compartir las acciones de una de sus películas, Je, tu, il, elle.
Y a la vez, es el diario de un confinamiento (cuando éstos eran voluntarios) en una habitación del barrio ateniense de Exarchia, como disparador del viaje.