Comparto esta propuesta que he recibido hoy:

texto: aciegas. lecturas a oscuras

A ciegas – Lecturas a oscuras

15 de diciembre, 19.00 horas, Delegación Territorial de la ONCE en Barcelona, C/ Sepúlveda 1.
(aforo limitado, entrada sólo con invitación)
21 de diciembre, 18.00 horas, Delegación Territorial de la ONCE en Madrid, C/ Prim, 3
(aforo limitado, entrada sólo con invitación)
22 de diciembre, Sala Horiginal, 20.30 horas, C/ Ferlandina, 29, Barcelona.
(entrada libre hasta completar aforo)

Invitaciones en info@hablarenarte.com
Más información en www.hablarenarte.com, en info@hablarenarte.com y en +34 913080049

El continuo bombardeo de imágenes, sea a través de Internet, televisión, cine o videojuego, hace agudizar nuestro sentido visual. Cada vez somos más ágiles a la hora de digerir y procesar imágenes. Pero este bombardeo nos provoca también un latente retroceso de nuestra aptitud creativa y de imaginación: el contenido que nos es suministrado en forma de imagen merma nuestra capacidad imaginativa. Además, nuestra sociedad, volcada en una cultura visual, provoca una cierta exclusión social de los ciudadanos que padecen ceguera o deficiencia visual. Aunque los servicios básicos para este colectivo son cada vez más numerosos, los nuevos desarrollos tecnológicos y lúdicos todavía les excluyen de gran parte de la oferta de ocio sociocultural.

A ciegas – Lecturas a oscuras es una experiencia literaria centrada en un único sentido: el oído. Se trata de lecturas dramatizadas que se desarrollan en espacios completamente a oscuras a cargo de personas con ceguera parcial o total, donde diferentes efectos sonoros acompañarán la  táctil del braille. Las actuaciones se grabarán y se difundirán a través de distintos podcasts disponible a partir de enero en www.hablarenarte.com y en Radio Círculo, la emisora de radio del Círculo de Bellas Artes de Madrid (www.circulobellasartes.com/ag_radio.php).

Las actuaciones han sido preparadas bajo la dirección artística de Josep Pedrals (Barcelona), Julio Jara e Ismeni Espejel (Madrid), quienes han trabajado desde el mes de mayo en dos talleres con 20 alumnos, seleccionados en colaboración con las delegaciones territoriales de ONCE Madrid y Barcelona. Cada taller, con una duración de 40 horas lectivas, ha consistido en elaborar conjuntamente el espectáculo que los alumnos posteriormente van a representar.

A ciegas – Lecturas a oscuras, pretende mejorar la inclusión social de los ciudadanos que padecen ceguera total y parcial mediante una propuesta de ocio protagonizada por ellos, y destinada a todo tipo de públicos. El propósito es favorecer el intercambio de experiencias y papeles en la recepción de los sentidos, haciendo de la voz y el oído un canal en el que comunicar la palabra, y buscar el disfrute y deleite de la misma con nuevas sensaciones.

A ciegas – Lecturas a oscuras cuenta con una “Ayuda a proyectos dirigidos a actividades culturales de impacto social” de Obra Social Fundación La Caixa.

14 dic, 2010

piel de elefante

una mano acaricia la piel de un elefante

Estuve hace algunas semanas en Vigo y aproveché para disfrutar de la muy recomendable exposición “Más que la vida” de Vasco Araujo y Javier Téllez en el MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo.

Aunque la pieza que más me impresionó fue La Passion de Jeanne d’Arc (Rozelle Hospital),de Javier Téllez que recomiendo muy especialmente; me encontré casualmente (hasta que los científicos no pongan otro nombre a estas conexiones, no nos queda más remedio que llamarlo casualidad) con otra pieza Letter on the Blind for the Use of Those Who See del mismo autor, una película que registra la acción de convocar a un grupo de ciegos de la ciudad de Nueva York para ofrecerles la posibilidad de tocar un elefante en una plaza pública mientras describen sus sensaciones.

[Curiosa la elección de la piel de elefante como la textura más deseable. Algo a lo que cualquiera, vidente o no, gustaría sentir. “Quiero tocar un elefante” como un deseo escuchado a un niño.]

Lo más interesante de la película, para mi gusto, es una breve frase al final de cada acción de tocar, en voz en off sobre un plano corto de la piel del elefante, en la que cada uno de los ciegos reflexiona sobre su condición.

Recojo algunas de ellas:

“Una noche, me fui a dormir y cuando me desperté a la mañana siguiente no podía ver nada.”, “Tengo que concentrarme en muchas cosas; tengo que concentrarme en mis movimientos y en lo que está a mi alrededor, sobre todo si estoy en medio de mucha gente o si no hay nadie.”, “Todos los días me paran, de una forma o de otra, en la calle. Bien por curiosidad, por pena, o por pura fascinación.” “Conozco poca gente que quiera recobrar la vista. Yo no quiero, porque no quiero aprender de nuevo todo un modo de vida; no a estas alturas de la película.”

De entre todas ellas, la última, de Denise Crumwell, me llamó especialmente la atención: “Cuando sueño, es lo mismo que cuando estoy despierta. Me quedé ciega cuando era un bebé, así que no me acuerdo de nada. De modo que en mis sueños oigo exactamente lo mismo que cuando estoy despierta: lugares con gente diferente, pero no veo nada. Cuando te despiertas oyes lo que está ocurriendo alrededor, oyes todo; y entonces sabes que ya está, sabes que el sueño se ha acabado.”

Nunca había pensado de esa manera en el momento de la transición del sueño a la vigilia y desde entonces me ocupo atentamente del momento antes de despertar y cuáles son las pistas que me certifican que la realidad ha comenzado. Al ojo, que tanto nos engaña a los videntes, por alguna razón le concedemos el mayor crédito de realidad, nos basta un “golpe de vista”, (esa expresión que se comentó en algún debate del proyecto Alephs buscando su equivalente en tacto) para reconocer el techo de nuestra habitación y recomponer el tiempo real. La obligación de tener que certificar de una manera más lenta y con más garantías que se ha salido ya del espacio del sueño, dudar de cada una de las percepciones, me parece un ejercicio mucho más poético y una transición más llevadera a cada nuevo día…

Hoy he recibido mi primera clase de pintura china con el maestro Li en la trastienda de un supermercado de productos orientales.

Frente a una mesa cubierta de fieltro negro y rodeado de pinceles, cacillos y montañas de papel de arroz, el maestro me ha ido explicando, más con dibujos que con palabras, los principios de su técnica.

La pintura china exige tomar todas las decisiones del dibujo mucho antes de poner en contacto la tinta con el papel. “Pintura china no pinta con vista, pinta con cerebro”. Para el maestro Li lo primero es “dibujar la flor en tu cabeza” y una vez dibujada allí “pensar, pensar, pensar” la manera de realizarla para que se parezca a la del papel; seleccionar cuidadosamente el primer color que se va a usar, mojar el pincel con la cantidad de color adecuada, aclarar la punta con agua para dejar espacio al segundo color (en la pintura china, los colores se mezclan en el mismo trazo) elegir el segundo color, la intensidad de éste, finalmente la posición del pincel sobre el papel y ya por último, en un breve gesto, mínimo en proporción con el resto del proceso, el trazo fugaz del pincel, tan leve.

Al menos en esta primera clase el abismo entre la flor de mi cabeza y la del papel me resultó insondable y una recuerda ese final de aquella película de Pasolini “por qué crear obras de arte cuando resulta tan hermoso sólo soñarlas”… Y a la vez me di cuenta de que mi dificultad mayor no era la torpeza con una herramienta y una técnica nuevas, sino mi incapacidad para dibujar en mi cabeza una flor concreta.

Pero observando la habilidad del maestro, que sólo con mirar mi pincel, la postura de mi mano y la cantidad de tinta que rezuma, ya sabe exactamente qué forma de caña de bambú dibujaré, me pregunto si llegará el día en que él no necesite el dibujo final sobre el papel, como un experto matemático que resuelve sus ecuaciones sin pizarra…

Cuando tenga un poco más de confianza con el maestro Li, que no sé si las barreras culturales e idiomáticas me permitan, le preguntaré si él sería capaz de dibujar la flor de su cabeza sin papel, o mejor, sin mirada. Si seguiría dibujando las flores de su cabeza sin ojos para asegurarlas.

O si algún día, cansado de la perfección de su técnica, se limitará sólo a soñarlas.

Ya es oficial: El Proyecto Alephs se “estrenará” en el stand de Tentaciones de la Feria de arte Estampa en Madrid del 20 al 24 de octubre de 2010.

Enhorabuena a todos los que habéis participado de alguna forma en el proyecto y a todos los que seguís este blog os esperamos allí.

cocktail de treceacero
Retomamos el blog de Alephs, un poco abandonado en el verano (el blog, que no el proyecto, al que sólo le queda terminar la edición del documental), recomendando un espectáculo muy interesante dentro del ciclo Artes Escénicas y Discapacidad 10 de la Casa Encendida: Cocktail de la compañía Treceacero.

Os dejo más información:
Cocktail

21 abr, 2010

primera sicofonía

El Museo Reina Sofía es célebre por sus fenómenos paranormales. La leyenda del antiguo hospital general incluye momias bajo la entrada principal, puertas que se abren y cierran solas, procesiones de monjas, vigilantes que piden traslados y bajas porque “vieron cosas raras y oyeron voces del más allá”…

Pues bien, el Proyecto Alephs tiene nuevos datos para alimentar tales rumores: os adjunto con orgullo nuestra primera sicofonía. El inexplicable fenómeno tuvo lugar durante la sesión de Sonia Tourón, 16 de marzo de 2010, último día de grabación. Atención al espeluznante sonido entre las dos frases, subid bien el volumen…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

¿Habrá más? Aún faltan tres grabaciones por editar…

En pleno proceso de edición de los vídeos Alephs, os dejo un fragmento de “Me llamo Rojo” de Orhan Pamuk, que encontré casi casi por casualidad…

“Según el historiador Mirza Muhammet Haydar Duglat, que también escribió sobre los ilustradores de la Herat de la época y sobre sus leyendas, el maestro Seyyit Mirek propuso el ejemplo del artesano que quería pintar un caballo para aclarar aquella forma de entender la pintura. Según su razonamiento, incluso el ilustrador de menos talento, cuando pinta un caballo observándolo porque tiene la cabeza tan vacía como los pintores francos de hoy en día, en realidad está pintando de memoria. Porque nadie puede mirar a la vez al caballo y al papel en el que se está dibujando su imagen. Primero el ilustrador mira el caballo y luego pasa al papel lo que tiene en la memoria. Aunque solo pase el tiempo de un parpadeo, lo que el ilustrador pasa al papel no es el caballo que está viendo, sino el recuerdo del caballo que acaba de ver, lo cual es la prueba de que incluso para el más mísero de los ilustradores la pintura sólo es posible gracias a la memoria.

Como resultado de aquella forma de entender la pintura, que consideraba la vida activa del artista como una preparación para la futura y gozosa ceguera y los recuerdos que implicaba, los maestros de la Herat de la época veían las pinturas que hacían para monarcas y príncipes aficionados a los libros como una especie de ejercicio de la mano, una práctica, y aceptaban el trabajo, el dibujar sin parar y el observar las páginas sin interrupción durante días a la luz de los candelabros como algo gozoso que conducía al ilustrador a la ceguera.

El maestro ilustrador Mirek se pasó la vida buscando el momento más apropiado en que le llegara ese final feliz, bien sea acelerando la ceguera intencionadamente dibujando árboles con todas sus hojas en uñas, granos de arroz e incluso cabellos, o bien retrasando precavidamente la llegada de la oscuridad pintando jardines alegres y soleados. Cuando cumplió setenta años, el sultán Hüseyin Baykara decidió premiar a tan gran maestro y le abrió su tesoro donde se guardaba bajo siete llaves miles de páginas de libros que había ido reuniendo.

El maestro Mirek estuvo tres días y tres noches contemplando sin parar las páginas maravillosas de los libros legendarios de los antiguos maestros de Herat a la luz de los candelabros de oro de aquel tesoro repleto de armas, telas de seda y terciopelo y monedas de oro, y luego se quedó ciego. Aceptó su nueva condición con tanta madurez y resignación como si hubiera recibido a los ángeles de Dios y el gran maestro ya no volvió a hablar ni a pintar.

Mirza Muhammet Haydar Duglat, autor de la Historia del que sigue el camino recto, lo explica diciendo que un ilustrador que ha alcanzado a ver el paisaje del tiempo inmortal de Dios ya nunca puede regresar a las hojas de los libros, hechas para los vulgares mortales, y prosigue: “Allí donde los recuerdos de un ilustrador ciego alcanzan a dios, reina un silencio absoluto, una oscuridad absoluta y la infinitud de la hoja en blanco”.

Otra ocasión para disfrutar del montaje de la compañía Contando Hormigas, (en el que actúa nuestra Mariu) como parte de la noche de los Teatros, el sábado 27 de marzo a las 18,00 h. en Caixa Forum Madrid, Paseo del Prado 36.

Me escribe Marianela Santoveña desde México este mensaje tan interesante que copio (lo que os gusta comentar el blog fuera del blog…) ¡Gracias, Marianela!

“Soy muy mala lectora de blogs, pero confieso que me leí las entradas y me revisé las ligas [los enlaces] de alephs de un tirón y con maravilla. Cuando vi la entrada sobre el nombre del proyecto me acordé: en el Zohar, o Libro del Esplendor, uno de los textos de la mística judía, hay una historia que narra la creación del mundo a partir del alfabeto. En la historia, cada una de las letras, desde la segunda (bet) hasta la última (tav) desfilan ante dios diciéndole cómo quieren ayudar y dios, siempre tan simpático, les contesta que él tiene una mejor idea sobre la tarea que cada una puede desempeñar. La primera letra (aleph) es la única que no se acerca. Al final, dios le pregunta por qué no se ha acercado y aleph le contesta que no tenía ningún sentido si de cualquier forma le iba a dar otra tarea distinta a la que ella quería y si, además, la tarea de comenzar el mundo (oséase, de comenzar la biblia) ya se la había concedido a la letra bet. Quién sabe si conmovido o simplemente porque aún le faltaba algo, dios decide darle a aleph la única tarea restante: ser unidad de todo lo diverso, y aleph acepta gustosa la encomienda. Pero, entonces, siendo bet el principio y tav el final, la unidad de lo diverso queda fuera de la biblia y del mundo. Impedidos para representar esa unidad en imágenes, algunos cabalistas pensaban que a aleph sólo puede llegarse por la palabra. El goce estético del cristianismo, que prolifera en imágenes, se traduce acá en un goce estético de la interpretación, o de la lectura de enigmas, porque ese goce no puede entrar por los ojos…”

27 feb, 2010

fragmentos I

Desde el primer día, después de cada grabación, el grupo charla con el guía, comenta de nuevo los cuadros, las imágenes que se han creado en cada uno, las sensaciones… Rescato aquí algunos fragmentos de la charla con Marco Antonio.

[…]

MARIU: … lo único que me importa es el cuadro y lo que él me cuente de lo que está viendo.

MARCO ANTONIO: o más bien lo que dejé de ver, en el momento que hablo con ustedes ya no estoy mirando los cuadros, los estoy revisitando en mi memoria y viendo que otras sensaciones me produce más allá de sencillamente ese rosa o ese dorado…yo miraba tus manos ahora que parece que tienes frío, están rojas y que se acercan al rosa de la derecha y no a las corazas doradas que citaba nuestro compañero

[…]

FÉLIX: pero nosotros somos más guiados que otros, con lo cual el rechazo al guía puede estar mucho más reflexionado y verdaderamente rechazado

AURELIA: Lo que pasa que yo me fío de la gente que describe a cierto nivel, yo a la vez me estoy imaginando lo que él está describiendo y mi imaginación, claro que se ve guiada por lo que él describe, por supuesto, yo no estoy viendo el cuadro, pero realmente la interpretación de eso que él describe ya sí que es muy mía, incluso con fantasía, seguro, porque por eso digo que si ahora intentáramos hacer un esbozo de lo que él ha dicho no coincidiríamos

FÉLIX: ah, no, no, no, seguro, pero fíjate yo solamente le concedo credibilidad a los ojos que quiero, a los ojos que desconozco o que los conozco por 10 minutos no les doy ninguna credibilidad porque no se tampoco cual es la intencionalidad que le lleva a dirigirme y como tengo, por historia, que ha habido mucha y que hay, mucha intencionalidad interesada en la guía de los demás, por eso tardo mucho a llenarme íntimamente con la visión de unos ojos, a no ser concretamente, que se hayan hecho, es un tópico, pero no lo es, lo de carne de mi carne.

AURELIA: yo eso si lo entiendo, mira en Italia yo viví una experiencia que a mí me encantó, hay estudiantes de bellas artes que quedan con el ciego, pero quedan un día antes conociendo qué es lo que le gusta, que intereses tiene a nivel artístico en general, literatura, arquitectura, todos los ámbitos, poesía…entonces quedan con él, le conocen, saben ya lo que a él le gusta y al día siguiente es cuando le llevan de visita al museo, son estudiantes voluntarios y actúan con el ciego así y efectivamente, probablemente Félix lo que estás planteando es cierto, es mucho más fácil de esa manera, yo de hecho las exposiciones las visito con mi hermano que cuando veíamos íbamos también juntos a verlas, entonces va a acertar seguramente más por como sabe que yo interpreto un cuadro.

[…]

MARTA: me interesa el debate porque la desconfianza en el guía es una cosa que sucede constantemente en el arte contemporáneo, hay gente que tiene un rechazo enorme al arte contemporáneo y aunque se lo explique una persona tiene la misma desconfianza…

AURELIA: yo a veces contrasto ¿eh?, o sea, no pido solamente una opinión sobre un cuadro

CARLOS: claro, ¡muy bien!

[…]

MARIU: yo es que parto de la base de que la mirada, sea de quien sea, la mirada siempre es subjetiva, entonces, antes de que me cuenten, prefiero hacer, prefiero el facto, o sea sentirlo y tenerlo en la carne porque cuando lo haces es cuando lo haces tuyo entonces también tienes tu propia subjetividad.

[…]

LEONOR: de todas formas yo creo que también hay otra cosa importante y es que estamos hablando de que son cuadros abstractos y sin embargo nosotros al fin y al cabo nos hacemos imágenes más realistas que abstractas, y eso es porque lo queremos, no sé, dibujar en la mente con cosas objetivas, con cosas reales que sabemos como son y cómo son sus formas, y sin embargo nos resulta más difícil imaginar ondas ahí revueltas que no significan nada, si, rosas o amarillas o del color que sean pero…que supongo que será lo que son…ahí un batiburrillo de cosas que es mucho más difícil de imaginar, preferimos ir a algo conciso y concreto

AURELIA: a mí no me vale de nada cuando voy a ver algún cuadro, alguna exposición abstracta alguien que me detalla hay una raya hacia arriba, un cuadrado abajo, un no sé qué, no, a mi me valen las sensaciones

MARIU: es que a mí eso me aburre enormemente

AURELIA: pero yo sin embargo si tengo arte abstracto, o sea, a mi si me gusta el arte abstracto ¿eh?

[…]

AURELIA: claro, yo no voy a pedir ¿tú que ves? ”es que no se ve nada, no te lo sé decir, no te lo sé contar…”, yo lo que le digo a la gente es, bueno… ¿tú que ves? ¿sabes?, es que me vale lo que tú veas

MARIU: el otro día estuve en el Conde Duque ¿vale?, viendo una exposición, el domingo, y yo con lo que me quedé, de todo lo que vi o lo que me enseñaron, fue con el olor de las sábanas que había dibujado esa chica, o sea, era un cuadro de una cama, yo me quedé solamente con a qué olerían esas sábanas, y ya está, y no me valió más, y para mí eso es la abstracción de una pintura, por muy naif y muy hiperrealista que fuera el cuadro, porque no era más que una cama pintada o sea el hiperrealismo puro y duro, pero a mí se me quedó el olor de las sábanas

[…]

MARIU: pero ¿sabéis lo que mola? Yo he descubierto hace poco un juego muy divertido, tú te vas con alguien que vea a un museo, al Prado, al Thissen, al Reina, da igual, tú te coges una audioguía, que son bastante mmm…descritas son muy convencionales incluso a lo mejor un poco arcaicas y horribles, pero tú te coges tu audioguía ¿vale? y entonces ya tienes una parte de poder, dices: coño, ahora yo veo este cuadro y tú también, pero yo también lo estoy viendo, entonces mientras esa persona que ve está viendo el cuadro tú te pones tu audioguía…  entonces, luego lo comentas y lo mejor es jugar a darle a un número, entonces tú le das al 142 y te describe la Adoración de los Reyes Magos, pero él no está viendo ese cuadro, el a lo mejor está viendo El caballero de la mano en el pecho, entonces se juega ahí a una cosa de a ver si adivinas lo que tú…y es un juego, y es mucho más divertido

[…]

MARIU: …incluso yo he hecho el experimento de irme al Prado – que encima es gratis para los discapacitados – yo me siento en un banco en el Prado, me cojo mi audioguía y me puedo tirar una hora marcando números en la audioguía y escuchando cuadros que no he visto en mi vida

CARLOS: di que yo lo he hecho

[…]

MARCO ANTONIO: yo quería contarles qué me pasaba con el cuadro, en que me convertía yo, no racionalmente, no haciendo una reflexión sobre el cuadro, si no ser un pedazo mío, entonces lo único que puedo entregarles es esta parte mía, es como los sueños ¿no?, tu nunca vas a poder realmente contar un sueño, cuando despiertas de un sueño, relatas el sueño y el otro sueña el sueño con tus palabras y sueña su sueño, pero el sueño es absolutamente solitario. La percepción del arte abstracto te lleva a un estado mental parecido, donde empiezas a soñar un sueño que no es el mismo del otro, es totalmente diferente, no hay nada…tú podrás compartir muy poco…

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